Coaching multidimensional: más allá de las palabras

Cuando una buena conversación empieza a dar vueltas

Hay momentos en una sesión de coaching en los que ocurre algo bastante extraño: la conversación es buena, las preguntas son buenas, el coachee entiende perfectamente lo que le pasa… y, aun así, poco se mueve.

Aparece un insight. Lo nombramos. Lo miramos desde otro ángulo. Hacemos otra distinción. Y veinte minutos después seguimos orbitando alrededor del mismo planeta, sólo que ahora con vocabulario más elegante.

No necesariamente es un problema del coach. Tampoco del coachee. A veces simplemente estamos intentando explorar algo complejo usando un solo canal: las palabras.

Y las palabras son extraordinarias. Nos permiten distinguir, recordar, imaginar, declarar, preguntar, prometer, construir mundos enteros y meternos en discusiones familiares que podían haberse evitado perfectamente.

Pero ¿qué pasaría si dejáramos de pedirle a las palabras que hicieran todo el trabajo?

Ésa es una de las preguntas que está detrás de lo que llamamos coaching multidimensional: qué cambia cuando una conversación incorpora también imágenes, metáforas, cuerpo, distancias, objetos, movimiento… y juego.

No para hablar menos. Para tener más maneras de pensar juntos.

Una pista reciente: las estrategias de los genios

El fin de semana pasado tomé un taller con un genio sobre cómo piensan los genios. Robert Dilts nos presentó sus últimas reflexiones sobre las Estrategias Generativas de los Genios. Lleva décadas modelando patrones de personas extraordinariamente creativas, entre ellas Einstein, Leonardo da Vinci, Walt Disney, Mozart y otras figuras, buscando no tanto qué pensaban, sino cómo organizaban su pensamiento.

Robert nos mostró diez patrones recurrentes en la genialidad y la verdad es que varios conversan de manera muy natural con lo que mi colega Martijn Nas y yo hemos venido explorando en MD Coaching:

  • una imaginación muy desarrollada;
  • orientación hacia el futuro y hacia lo posible;
  • múltiples conexiones entre los sentidos;
  • capacidad para adoptar varias perspectivas;
  • uso frecuente de metáforas y analogías;
  • retroalimentación en lugar de fracaso;
  • y pensamiento sistémico, buscando estructuras profundas más allá de la superficie.

Aquí hay una pista interesante: cuando el pensamiento se vuelve más creativo, generativo o profundo, rara vez parece quedarse encerrado en un único modo de representación. Cambia de perspectiva, conecta sentidos, imagina, metaforiza, prueba, mueve y reorganiza.

La investigación contemporánea sobre cognición también ha explorado varias de esas pistas. Y sin convertir una sesión de coaching en laboratorio cognitivo, vale la pena mirar qué nos dicen.

Seis dimensiones a explorar

Cuando hablamos de dimensiones no hablamos de seis pasos ni de una receta. Son territorios que pueden abrirse dentro de una conversación y que cambian la forma de mirar lo que está ocurriendo. Algunas vuelven visible lo que estaba sólo dicho; otras incorporan cuerpo, espacio o movimiento. PLAYFULNESS, en particular, no es un paso: es una actitud de curiosidad y ligereza que puede atravesar todo el proceso.

Las llamamos PLAYFULNESS, METAPHOR, BODY, OWNERSHIP, SPACE y ACTION. No necesitas cambiar tu manera de hacer coaching. MD Coaching añade estas dimensiones a los modelos, preguntas y herramientas que ya utilizas; entran y salen de la conversación según lo que ésta necesite.

En la práctica solemos trabajar con piezas de LEGO, aunque no son el único recurso.

1. PLAYFULNESS

La ligereza abre posibilidades.

Playfulness no significa convertir una sesión de coaching en recreo. Habla de una actitud: acercarnos a algo con curiosidad, apertura y sin la necesidad de acertar inmediatamente.

Cuando una conversación se pone demasiado solemne, las respuestas también tienden a volverse solemnes. Y eso genera una enorme presión por ser coherente, razonable y defendible. Justo las condiciones ideales para no decir ninguna barbaridad… y también, a veces, para no descubrir nada nuevo.

La ligereza cambia la pregunta implícita. En lugar de “¿cuál es la respuesta correcta?”, abre espacio para “¿qué pasaría si…?”, “¿qué otra cosa podría significar esto?” o “¿y si probamos algo que todavía no sabemos si funciona?”.

La idea no es banalizar la conversación, sino abrirnos a ella con mayor frescura, curiosidad e incluso un poco de inocencia. Lo interesante es que la ligereza no sólo se siente bien: muchas veces desatora la conversación.

2. METAPHOR

Hace visible lo que no veíamos.

“Estoy cargando con todo el equipo.” “No veo la salida.” “Estamos atorados.” “Necesito poner límites.” “Quiero dar el siguiente paso.”

En coaching escuchamos metáforas todo el tiempo y muchas veces las tratamos como si fueran adornos del lenguaje, cuando en realidad estructuran buena parte de la manera en que entendemos experiencias abstractas.

DATO CON PUNCH  De acuerdo con un estudio de la Universidad Vrije de Amsterdam una de cada siete palabras usadas en los medios de comunicación, textos académicos y conversaciones cotidianas se relaciona con alguna metáfora.[1]

No es que de vez en cuando usemos metáforas. Vivimos metidos en ellas.

En MD Coaching nos interesa algo más: qué ocurre cuando la metáfora deja de ser sólo una frase y puede convertirse en una representación que el coachee observa, toca, modifica o recorre.

“Mi jefe está encima de mí” puede volverse una disposición espacial. “Estoy cargando con todo” puede adquirir peso, volumen y relación. “No encuentro salida” puede convertirse en un sistema que quizá sí tenga una salida cuando se mira desde otro sitio.

Aquí vuelve Dilts: uno de los patrones que identifica en las estrategias de los genios es precisamente el uso frecuente de metáforas y analogías para acceder a principios más profundos y no quedarse atrapados en la superficie.

3. BODY

Pensamos con mucho más que palabras.

More Than Words. Hasta Extreme encontró un gran título para una gran canción en 1990.

Durante mucho tiempo hemos usado una metáfora bastante cómoda: la mente está en la cabeza y el cuerpo sirve para transportarla de junta en junta.

Peeero la investigación sobre cognición corporal ha complicado bastante esa división.

Jana Iverson y Susan Goldin-Meadow , psicólogas e investigadoras de referencia en gesto, lenguaje y aprendizaje, encontraron algo fascinante al estudiar a personas ciegas de nacimiento. Observaron que hacían gestos y movían los brazos al hablar a pesar de no haber visto nunca a otras personas hacerlo; todavía más interesante, también gesticulaban cuando hablaban con un interlocutor ciego.[2]

DATO CON PUNCH  Personas ciegas de nacimiento gesticulan incluso cuando hablan con otra persona ciega. El gesto no parece existir sólo para que alguien más lo vea. ¡Ayuda a pensar!

Eso no significa que las manos “sepan” mágicamente cosas que el cerebro ignora. Significa algo incluso más fascinante: el movimiento corporal forma parte del propio proceso de pensar.

Otro estudio, con 84 niños de tercero y cuarto de primaria, enseñó un nuevo concepto matemático y pidió a distintos grupos reproducir la estrategia con palabras, con gestos o con ambos. Los 3 grupos demostraron que habían comprendido los conceptos de modo similar. Cuatro semanas más tarde apareció la diferencia: quienes habían gesticulado conservaron, en promedio, 85% de sus aprendizajes; quienes sólo habían hablado conservaron 33%.[3]

No estamos enseñando matemáticas en una sesión de coaching. Pero el dato ayuda a romper una idea demasiado estrecha: que pensar, aprender o elaborar significado sea algo que sólo hacemos con palabras.

En MD Coaching, las manos y el cuerpo no sirven sólo para “mostrar” lo que ya pensamos. Nos ayudan a seguir pensando.

4. OWNERSHIP

Los significados pertenecen a su creador.

Imaginemos que, trabajando con piezas de LEGO, un coachee coloca una pieza roja encima de una torre negra.

El coach podría inclinarse hacia adelante, mirar intensamente el modelo y declarar: “Interesante. El rojo representa claramente tu conflicto con la autoridad”. Y habríamos convertido una conversación de coaching en una edición de bajo presupuesto de interpretación simbólica.

En MD Coaching hay una regla que para nosotros es más que técnica: el significado pertenece a quien creó la representación.

Una pieza roja puede significar peligro, energía, amor, enojo, Ferrari, una persona específica o simplemente “era la que tenía a la mano”. No sabemos. Preguntamos.

¿Qué representa esto para ti?

OWNERSHIP protege la autoría del coachee sobre su propia experiencia. El modelo no contiene una verdad escondida que el coach deba descifrar. Es un territorio construido por la persona y explorado con ella.

Por eso esta dimensión es también ética: cuanto más tangible, visual o expresiva se vuelve una representación, más importante es que el coach no confunda riqueza de información con permiso para interpretar.

5. SPACE

El espacio y la distancia cambian la percepción.

Buena parte de una conversación de coaching ocurre en una geografía invisible. Metas, recursos, obstáculos, relaciones, tensiones y motivaciones están ahí, pero normalmente tenemos que sostenerlas dentro de la cabeza mientras hablamos de ellas.

SPACE empieza con un gesto muy simple: poner fuera lo que estaba dentro. Llevar esa geografía invisible a la mesa que tenemos enfrente.

Muchas de nuestras expresiones ya son espaciales: alguien está “encima de mí”, un objetivo está “lejos”, una decisión me tiene “entre la espada y la pared”, una persona “ocupa demasiado espacio”, un tema quedó “fuera”.

Cuando una situación deja de existir sólo como narración y aparece físicamente frente a nosotros, surgen otras preguntas:

  • ¿Qué está demasiado cerca?
  • ¿Qué quedó lejos?
  • ¿Qué está en medio?
  • ¿Qué elemento domina la escena?
  • ¿Desde dónde estás mirando?
  • ¿Qué cambia si alteras la distancia?

El espacio no es decoración. En nuestro trabajo, el espacio se convierte en información.

DATO CON PUNCH  La misma información, organizada en el espacio de otra manera, puede volverse más fácil de ver y relacionar.

Un modelo, un objeto, un dibujo o unas piezas de LEGO pueden permitir que un sistema deje de estar completamente “adentro” y se vuelva algo que podemos observar desde distintas posiciones.

6. ACTION

El movimiento pone las posibilidades en juego.

Hasta aquí podríamos construir una representación espectacular del problema y quedarnos admirándola.

Muy profunda. Muy bonita. Perfectamente inútil.

ACTION introduce otra posibilidad: mover.

Quitar algo. Acercarlo. Girarlo. Añadir un recurso. Cambiar una relación. Construir una alternativa. Ensayar una configuración que todavía no existe.

Ésta es la diferencia entre representar una posibilidad y ponerla en juego.

En lugar de preguntarnos solamente “¿qué podrías hacer?”, podemos crear una versión provisional de ese futuro y observar qué ocurre cuando entra en relación con el resto del sistema.

No para predecir el futuro. Para conversar con una posibilidad.

Y aquí entra Tetris. David Kirsh y Paul Maglio -investigadores de la Universidad de California- encontraron que algunos movimientos que los jugadores hacían no servían directamente para colocar una pieza, sino para descubrir información y simplificar el problema. Los llamaron acciones epistémicas: acciones que hacemos para pensar mejor, no sólo para ejecutar algo.[4]

Aquí también regresan Dilts y sus genios: el movimiento nos permite operar desde la retroalimentación en lugar del fracaso. Si una posibilidad se puede mover, probar y volver a modificar, deja de ser un examen y se convierte en un experimento.

La misma conversación, en más de una dimensión

Imaginemos a una directora que dice: “Mi equipo depende demasiado de mí”.

Podríamos explorar verbalmente qué significa “depender”, qué hace ella cuando alguien pide ayuda, qué teme que ocurra si deja de intervenir y qué conversaciones evita. Todo eso puede ser excelente coaching.

Ahora añadamos dimensiones. Y antes de recorrerlas, una precisión: PLAYFULNESS no aparece aquí como un paso porque no lo es. Es la actitud que atraviesa toda la exploración: curiosidad, ligereza y permiso para probar sin tener que acertar a la primera.

METAPHOR  ¿Si esa dependencia fuera una imagen o una estructura, cómo sería?

BODY  Construye o representa al equipo y a ti misma con dibujos, piezas de LEGO o cualquier otro recurso que involucre más que palabras.

OWNERSHIP  Tú decides qué significa cada elemento. El coach no interpreta.

SPACE  ¿Dónde estás tú? ¿Dónde está el equipo? ¿Qué está demasiado cerca o demasiado lejos?

ACTION  Mueve una sola cosa para representar un equipo un poco menos dependiente. ¿Qué cambia?

No es una secuencia rígida. Podemos entrar por una dimensión, volver a otra, cambiar de canal y regresar a las palabras tantas veces como la conversación lo necesite.

Construimos. Observamos. Preguntamos. Movemos. Volvemos a nombrar. Hacemos sentido.

La conversación sigue siendo coaching. Simplemente ahora tiene más territorio disponible.

¿Y las piezas de LEGO?

Son uno de nuestros medios favoritos, pero no son el método.

Las piezas tienen varias ventajas: son fáciles de mover, permiten construir rápidamente relaciones y metáforas, invitan a usar las manos y hacen muy sencillo probar configuraciones distintas. Pero las mismas dimensiones pueden explorarse con objetos, tarjetas, dibujos, posiciones corporales, hojas de papel o el propio espacio.

Aunque las piezas de LEGO son muy atractivas, MD Coaching no busca convertir al coach en un LEGO Master. Busca ampliar su repertorio para tener aún mejores conversaciones.

Lo que MD Coaching es (y lo que no necesita ser)

No queremos presentar MD Coaching como la solución a todos los retos que surgen en un proceso de coaching, ni como una nueva doctrina que llega a corregir todo lo que veníamos haciendo mal. En realidad, pensamos que la profesión de coaching lo está haciendo bastante bien.

No busca sustituir GROW, el método del escalador, SCORE, el coaching ontológico, sistémico o ejecutivo, la PNL ni los modelos que cada coach ya utiliza.

Tampoco consiste en interpretar símbolos, pedir que toda sesión tenga piezas sobre la mesa y mucho menos confundir una experiencia divertida con una conversación transformadora.

Tú sigues haciendo coaching. Ahora tienes más caminos disponibles para la conversación.

Ésa es probablemente la definición más sencilla de lo que buscamos.

Llevar la conversación más allá de las palabras

A veces una pregunta bien hecha y treinta segundos de silencio son todo lo que una conversación necesita.

No hay que meter movimiento donde el silencio está haciendo perfectamente su trabajo.

Pero cuando las palabras empiezan a girar sobre sí mismas, puede ser útil recordar que no pensamos únicamente con frases.

También imaginamos.

Creamos símbolos.

Sentimos.

Nos movemos.

Cambiamos de perspectiva.

Reacomodamos cosas para entenderlas.

Probamos futuros antes de saber exactamente qué pensamos de ellos.

Eso fue una de las cosas que más me resonó al revisar los patrones de creatividad que Dilts ha modelado durante años: el pensamiento generativo parece moverse entre representaciones, sentidos, perspectivas y niveles.

Quizá una buena conversación de coaching pueda hacer lo mismo.

Llevar el coaching más allá de las palabras no significa abandonar la conversación. Significa ampliarla.

¿Quieres poner estas ideas en juego?

Leer sobre coaching multidimensional está bien. Experimentarlo es bastante más interesante.

El próximo MD Coaching Practitioner Lab será una oportunidad para explorar estas seis dimensiones en la práctica: construir, mover, cambiar de perspectiva, jugar con metáforas y descubrir qué ocurre cuando una conversación empieza a ocupar más espacio que las palabras.

Puedes conocer primero el enfoque en nuestro webinar gratuito de presentación, el jueves 1 de octubre, o comenzar con Play with Possibility, nuestra experiencia introductoria online de 3 horas, el sábado 24 de octubre.

MD Coaching Practitioner Lab comienza también el 24 de octubre y continúa con una experiencia presencial en CDMX y tres encuentros online de seguimiento.

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Para quien quiera escarbar un poco más

[1] Steen, G. J., Dorst, A. G., Herrmann, J. B., Kaal, A. A. & Krennmayr, T. (2010). Metaphor in usage. Cognitive Linguistics, 21(4), 757-788. DOI: 10.1515/COGL.2010.024. En promedio, una de cada 7.5 unidades léxicas del corpus fue identificada como relacionada con metáfora.

[2] Iverson, J. M. & Goldin-Meadow, S. (1998). Why people gesture when they speak. Nature, 396, 228. DOI: 10.1038/24300.

[3] Cook, S. W., Mitchell, Z. & Goldin-Meadow, S. (2008). Gesturing makes learning last. Cognition, 106(2), 1047-1058. DOI: 10.1016/j.cognition.2007.04.010.

[4] Kirsh, D. & Maglio, P. (1994). On Distinguishing Epistemic from Pragmatic Action. Cognitive Science, 18(4), 513-549. DOI: 10.1207/s15516709cog1804_1.

Dilts, R. (2026). Estrategias del genio para la evolución humana. Material del taller compartido por el autor del artículo. Los patrones citados aquí pertenecen al modelo de Dilts; no se presentan como hallazgos experimentales equivalentes a los estudios anteriores.